Re-encuentro – parte 3 ~ Mónica Gómez

Luciana no podía creer que, luego de que Juan le confesara que el motivo por el cual la había dejado era su homosexualidad, ahora se hubiera enamorado de otra mujer... ¿Era una relación seria?

Si no leíste la primera parte, comienza aquí: Re-encuentro I

Re-encuentro III

Cuando Luciana se enteró no podía creerlo ¡Juan Luis y Gabriela se casaban y se iban a vivir a otro país! El día que fueron a entregarle la participación, fingió una alegría que por supuesto no sentía. El dolor era intenso. Mientras Gabriela contaba lo bello que era el pueblito cerca de la capital donde sus padres tenían una casa que sería su nidito de amor, Luciana se retorcía por dentro. Por momentos hubiera querido arrancárselo del brazo y decirle: “¿Y vos quién carajo sos para llevártelo así como así? ¡Ni siquiera tenés pito!”.

Sufrió como loca en el casamiento. Simplemente no podía creerlo. Para hacer las cosas peor, todo era muy romántico. Se iban en barco, para tener los quince días como luna de miel. El enorme crucero de la línea Costa estaba por zarpar cuando ambos se despedían agitando los brazos. Luciana aguantó estoicamente porque necesitaba ver esa escena y cuando Juan besó a su esposa al partir el barco, ella derramó sus últimas lágrimas y decidió que ya era suficiente y que necesitaba seguir adelante con su vida.

Por unos meses siguió en contacto con Chela, pero le hacía mal saber las últimas novedades de los recién casados y su flamante felicidad europea, por lo tanto, decidió espaciar los llamados hasta cortarlos definitivamente. Se recibió de psicóloga y casi inmediatamente comenzó a trabajar. En una reunión en la casa de una amiga conoció a Julio, un abogado que la enamoró con su simpleza y su sensibilidad. Ella misma se sorprendió, no creyó que era capaz de volver a enamorarse pero por suerte se equivocaba. Ni siquiera Juan la había hecho sentir de esa manera. Julio la dio vuelta como una media y se casaron enamoradísimos. A los pocos años nació Flor y ahora Jimena. Julio era un excelente padre y un marido ejemplar. Tenía exactamente la familia que había soñado, la vida que había soñado y estaba más que satisfecha. A veces, cada tanto, se preguntaba que habría sido de la vida de Juan pero nunca hizo nada por averiguarlo. Y ahora tenía a Chela delante, y a su nieto, quería decir que Juan y Gabriela habían tenido un hijo. Pero, ¿qué hacía acá? Quizás habían vuelto.

-¡Qué linda que estás! –exclamó Chela luego del abrazo-. Y veo que tenés una bebé.
-Y aquella nena de vestido azul que está en la hamaca –agregó Luciana orgullosa.
-¡Y yo soy abuela!
-¡Sí, veo! Así que Juan y Gabriela tuvieron un hijo...
-No... no es de Gabriela, ellos se separaron.
-Ah..
-Uh, cuántos años pasaron. Veo que estás atrasada de noticias.
-Sí, contame, por favor –pidió Luciana.
-Bueno, aquel matrimonio no funcionó nunca. Juan no estaba enamorado, y vos seguramente lo sabías, o lo intuías, como yo-. Luciana asintió. –¿Pero qué podía hacer o decirle? Nada, era su vida, estaba muy decidido y creo que también influyó el hecho de la ilusión de vivir en otro país. Pero las cosas no fueron bien, ni económicamente ni en adaptación al lugar, pero sobre todo en amor. Al cabo de unos años, se divorciaron. Ella decidió quedarse pero Juan se volvió. Vivía conmigo y decidió terminar la carrera que había dejado para irse.
-Ah, que bien, ¿se recibió? –preguntó Luciana sin saber de dónde le había surgido semejante pregunta cuando en realidad quería seguir adelante en la historia amorosa y saber quién era la nueva mujer de Juan.

Mónica Gómez

Continúa aquí con el final: Re-encuentro IV

If you liked this page, follow us on Facebook, like us, and give us your comments. Your comments make us grow, thank you.

Si te gustó esta página, síguenos en Facebook, dános un like y tus comentarios. Tus comentarios nos hacen crecer, gracias.