Imaginación ~ Mónica Gómez

En pocas palabras, un relato tierno y dulce, que nos deja una sonrisa en los labios.

Imaginación

-Correte, abuela, ¡que me tapás el sol!

-¿Qué sol? –preguntó la anciana sorprendida-. ¿Qué hacés tirada en el piso, Malena?

-¿No ves que estoy en la playa?

En efecto, la niña yacía desparramada sobe la alfombra del salón de la vieja casona. La lámpara roja que Doña Mercedes usaba para bordar hacía las veces de sombrilla. Como explicó la nena, la antigua radio con su madera oscura y sus ventanas de tela rugosa por donde escapaba el sonido era la casita de los cuidadores.

-¿Qué hacés con esa servilleta en el pecho?

-Es el corpiño de mi bikini –contestó muy oronda-. A propósito, abu, me queda un poco apretada, ¿no podrías agregarle un trozo de elástico?

Riendo de las locuras de su nietita, se dirigió al dormitorio y vio su caja de costura entreabierta.

-Malena, ¿por casualidad viste mi dedal? –exclamó.

-Ehhh....

La mujer comprendió y volvió al salón. El dedal reposaba junto a una muñeca.

-Es el vasito de mi hija Betina.

-Y digo yo –contestó la abuela socarrona-, ¿tu hijita no podría usar un vaso normal?

-No –dijo con mucha seriedad-, porque es muy grande y si toma tanta agua junta, podría ahogarse.

De golpe, Doña Mercedes quedó anonadada.

-¡Malena! ¡Ésa es la pipa del abuelo!

-Pero no, abuela... Ésa es la palita de Betina, ¡para que juegue con la arena!

Revoleando los ojos con un gesto de resignación, la mujer se encaminó a la cocina. La imaginación de los niños... – pensó. Si yo la tuve alguna vez, ya ni me acuerdo.

Mónica Gómez

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