Sergio Cilla Home ~ El Abuelo ~ Estar Presente ~ Home ~ El Refugio ~ La Pasarela ~ El Closet ~ El Maricón ~ El Idealista ~ La Luz Blanca ~ La Hosquedad ~ El Último Golpe ~ La Abundancia ~ La Arpía ~ El Océano ~ Cambiar el Pasado ~ Represión ~ La Grilla: La Presentación ~ La Grilla II: Desencuentro ~ La Grilla III: La Revolución ~ La Grilla IV: Un Final Inesperado ~ The Lobelias Garden ~ Las Mariposas ~ El Show de Lucy ~ Titian ~ La Arrepentida ~ Una Cabellera Poderosa ~ La mesera ~ Hipocresía y Otras Virtudes: El Presidente ~ Hipocresía y Otras Virtudes: Educando a Leticia ~ Hipocresía y Otras Virtudes: El Retrato Sin Terminar ~ Hipocresía y Otras Virtudes: Las Cortinas ~ Hipocresía y Otras Virtudes: Marcela y Marcelo ~ El Tren Siempre Vuelve a Pasar ~ Hipocresía y Otras Virtudes: Rómulo y la Soga ~ Así Es Elena ~ La desagradecida ~ Cuentos de Navidad: La Furia ~ Cuentos de Navidad: Mi Nombre es Santa ~ Sarah Northon, The Witch ~ El Color de la Conciencia: El Juego del Poder II ~ La escencia ~ El Color de la Conciencia: El Juego del Poder ~ El Color de la Conciencia: Las Masas ~ El Color de la Conciencia: Las Masas II ~ El color de la Conciencia I ~ El color de la Conciencia II ~ El color de la Conciencia III ~ Hallazgo ~ The Mirror ~ Santiago ~ Celestina y el Teléfono ~ NESA ~ Fronteras ~ Miguel y su bicicleta ~ La palabra mágica ~ The Fat Ball ~ El ojo que todo lo ve ~ De grises y negro ~ The Magnolia Plant ~ La Navidad no es blanca ~ Epílogo y tres actos ~ Un hombre como John ~ Marie ~ Biografía de Sergio Cilla

Sergio Cilla
Sin Nada que Ocultar

Acá estoy, sin nada que ocultar, para que me leas, para que te subas a este espacio en movimiento donde la ficción se conjuga con la realidad; donde los sueños superan a las realidades; donde lo oculto es una mentira velada por lo clandestino, y lo notorio es lo que en verdad conocemos. Si te atreves a derrumbar muros, acá estoy; si me desafías a correr el velo, acá estoy; si me sientes y te sientes, acá estoy. Porque este es un espacio donde tú y yo vamos a interactuar a través de las letras, para que el espacio que separa a las palabras sea el disparador de tu imaginación.

Sergio Cilla

Microrrelatos: El Abuelo

Ramiro bajó las escaleras con cara de dormido, refregándose los ojos. El abuelo levantó la vista de su lectura y le sonrió ...

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Microrrelatos: Estar Presente

Lautaro se puso los auriculares y salió a caminar como todos los días a las doce y treinta y cinco ...

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Microrrelatos: Home

Bajamos de nuestras bicicletas en un espacio arbolado, que tenía una especie de plataforma que habría servido de muelle en algún momento ...

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Microrrelatos: El Refugio

La misa había terminado y Celeste se quedó conversando con sus “compañeros del refugio,” como los llamaban sus hijos ...

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Microrrelatos: La Pasarela

Desiré volvió a caminar la pasarela de punta a punta. Siempre ocurría lo mismo ...

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Microrrelatos: El Closet

-Nadie te va a querer si eres feliz, nena -dijo la abuela mientras tosía como un puerco-...

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Microrrelatos: El Maricón

Javier escuchó el grito de “maricón”, se subió a su bicicleta y salió disparado a toda velocidad ...

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Microrrelatos: El Idealista

“La migra,” gritó Raúl, parándose sobre el techo del tren, para alertar al resto...

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Microrrelatos: La Hosquedad

Roy golpeó la botella de cerveza contra la barra, y el sonido del vidrio absorbió al resto de los ruidos en el bar...

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Microrrelatos: El Último Golpe

El golpe de Rafael fue certero y demoledor sobre el rostro de María Inés, y ella se desplomó involuntariamente sobre el piso...

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Microrrelatos: La Abundancia

-Perdóname, Juan… -comenzó a decir Sebastián-, pero en esta no te sigo. No llegamos con el dinero...

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Microrrelatos: La Arpía

La anciana cogió las hojas de parra, desabrochó la blusa de Leticia, y se las apoyó sobre el cuerpo desnudo...

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Microrrelatos: El Océano

¿Quién te apura a tomar una decisión? ¿O será que la decisión ya la tomaste y no te animas a enfrentarte a ella? ...

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Microrrelatos: Cambiar el Pasado

Susana observó la hora en el reloj de la cocina, le sirvió la cena a sus hijos, tomó la cartera y se dirigió raudamente hacia el garaje...

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Microrelatos: Represión

Bajaron de dos taxis y embistieron, llave en mano, contra la enorme puerta de hierro de un antiguo edificio parisino. La idea era volver a la casa de Antoine...

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La Grilla

La Presentación

Las luces bajaron por completo y la energía se cortó por unos segundos...

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Desencuentro

Karen se quedó pensando en las posibles consecuencias de este cambio en la grilla...

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La Revolución

Todos corrieron hacia la ventana cuando el cielo se puso de un color gris muy particular en un segundo...

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Un Final Inesperado

Karen se sentía decepcionada. Había pasado más de un mes desde el incidente en el cielo...

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The Lobelias Garden

When the doctor asked Marge if she was alone, she knew she could not expect any good news. And it was certainly not...

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Las Mariposas

Raimundo y su nieta, Virginia, emprendieron el camino que unía Santo Domingo con la provincia Hermanas Mirabel...

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El Show de Lucy

Helen abrió la tapa del horno para revisar el pavo. Necesitaba un par de horas más, y eso la ponía muy ansiosa....

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Titian

Cathy sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo en un segundo. Ya había estado en ese lugar, y no recordaba la misma sensación, aunque sentía que algo en particular la atraía hacia esa pintura...

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La Arrepentida

-Es una especie de esclavitud consentida. Las mujeres que viven de esta manera son esclavas satisfechas...

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Una Cabellera Poderosa

María Luz tomó una banda elástica del cajón de su escritorio, y se ató el cabello gris por detrás de la nuca, como una cola de caballo, de la manera más sencilla...

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La Mesera

Mercedes miró hacia la puerta del café rápidamente, y siguió limpiando las mesas que recién se habían vaciado...

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Hipocresía y Otras Virtudes: El Presidente

¿Vos pensás que yo soy un payaso? -le preguntó Mariano sin dejar de mirarse al espejo...

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Hipocresía y Otras Virtudes: Educando a Leticia

Las puertas del tren se abrieron al llegar a la estación, y cuando Hernán y Leticia intentaron bajar, una mujer y tres chicos los empujaron para entrar, y si Hernán no la sostenía a Leticia, ambos caían sobre la plataforma...

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Hipocresía y Otras Virtudes: El Retrato Sin Terminar

Elena apoyó el pincel sobre su falda y se quedó mirando al vacío. Su delantal tenía ya todos los colores, y ostentaba las marcas de todos esos retratos sin terminar...

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Hipocresía y Otras Virtudes: Las Cortinas

María Inés corrió las cortinas del comedor lentamente y observó la calle...

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Hipocresía y Otras Virtudes: Marcela y Marcelo

...En ese momento, un muchacho vestido de traje salió de uno de los baños contiguos y se acercó a lavarse las manos al lado de él...

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Hipocresía y Otras Virtudes: Rómulo y la Soga

Leonor tenía treinta y pico de años, aunque el dolor permanente en su rostro sugería al menos una década extra. Sus días transcurrían entre la cocina de su humilde morada y la cocina de los patrones de la finca.

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Revelaciones: El Tren Siempre Vuelve a Pasar

Como parte de su libro “Historias de Mujeres”, Sergio Cilla hoy nos comparte un relato corto descriptivo, “Así es Elena”, que pinta un personaje habitual en el tejido social de todas las épocas.

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Así Es Elena

Como parte de su libro “Historias de Mujeres”, Sergio Cilla hoy nos comparte un relato corto descriptivo, “Así es Elena”, que pinta un personaje habitual en el tejido social de todas las épocas.

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La desagradecida

Sergio Cilla comparte con nosotros un nuevo relato de su colección “Historias de Mujeres”, La Desagradecida, donde describe las emociones costumbristas y manifiestas de una relación madre-hija no tan perfecta.

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Cuentos de Navidad: La furia

Magdalena observó la receta y recordó las palabras del médico: “Los síntomas psicosomáticos existen para desempeñar una función, Magdalena. Si sigues ignorando esa función y eliminas el síntoma a través de un medicamento sin lidiar con la causa, el cerebro simplemente encontrará un sustituto para ese síntoma”... Click aquí para continuar leyendo "Cuentos de Navidad: La Furia"

Cuentos de Navidad: Mi Nombre es Santa

Nora se acercó a la barra, miró para todos lados y se sentó en el mismo lugar que en las últimas cuatro noches. El barman le preguntó si le servía lo de siempre, y Nora mirando hacia todos lados, y sintiéndose muy incómoda por la pregunta, asintió con la cabeza... Click aquí para continuar leyendo "Cuentos de Navidad: Mi Nombre es Santa"

Sarah Northon, The Witch

When I met Sarah, I could not believe my eyes. That could not be the old lady everyone had talked about. Even though my mother had not said much about Sarah Northon, the few people I had talked to had said things such as: “She is as old as time. Actually, no one knows her age”... Click aquí para continuar leyendo "Sarah Northon, The Witch"

El Color de la Conciencia: El Juego del Poder II

La noticia recorrió los portales de todo el mundo. La presidente había muerto. Los preparativos para el funeral comenzaron inmediatamente, en un clima tumultuoso y turbulento. Sus seguidores pedían una autopsia, pero el vicepresidente, que había tomado el poder inmediatamente, había garantizado todos los mecanismos para una investigación profunda.... Click aquí para continuar leyendo "El Color de la Conciencia: El Juego del Poder II"

El Color de la Conciencia: El Juego del Poder

-Seguimos acá, en vivo, en nuestros estudios, en Las Noches con Celeste, y hoy con una visita muy interesante. La periodista que transcendió a la fama por sus investigaciones sobre Ángela, su historia y los acontecimientos de los cuales todos estamos al tanto.... Click aquí para continuar leyendo "El Color de la Conciencia: El Juego del Poder"

El Color de la Conciencia: Las Masas II

“¿Cuál fue la moción que hizo que Samantha cambiara su voto?” Fue la pregunta que Ángela le hizo al representante del gobierno cuando estaban en el auto camino a la escribanía. Estaba impresionada por el despliegue que habían generado. Adelante iba el chofer y el representante. Atrás, Ángela sentada en el medio con un hombre de seguridad de cada lado. En frente, podía ver otro auto negro como en el que iba, al igual que uno atrás, pero no tenía idea cuánta gente iba adentro, ni quiénes eran. Click aquí para continuar leyendo "El Color de la Conciencia: Las Masas II"

El Color de la Conciencia: Las Masas

“El progreso democrático real no es bajar a la élite al nivel de la masa, sino en elevar el nivel de la masa al de la élite, dijo Gustave Le Bon. Formen grupos de a cuatro o cinco y lo discuten.” Dijo Ángela a su clase mientras miraba hacia la puerta del aula, desde donde uno de los secretarios de la universidad le hacía señas desesperado. “Hay un pez gordo del ministerio afuera, yo te cubro en la clase.” Y Ángela inmediatamente comprendió que era el comienzo o el fin de todo... Click aquí para continuar leyendo "El Color de la Conciencia: Las Masas"

El Color de la Conciencia III

La mujer oriental le trajo un vaso de agua a Samantha y se lo acercó a la boca. Samantha estaba maniatada en una silla en un lugar que parecía ser el sótano de la casa. Hacía mucho frío. Podía sentirse la sensación de humedad. “No tiene ningún sentido lo que has hecho. Tu presidente estaba escuchando el debate e inmediatamente avisó que su voto era positivo”... Click aquí para continuar leyendo "El Color de la Conciencia III"

El Color de la Conciencia II

“No puedes votar que sí por esta moción,” le dijo la voz en los auriculares. Samantha estaba sintiéndose muy descompuesta. Volvió a mirar a todos y se quitó sigilosamente los auriculares de los oídos, dejándoselos por encima de la cabeza, para que nadie notara la diferencia. Quería dejar de escuchar esa voz.

“Yo soy la voz de tu conciencia. Por más que te quites los auriculares, me seguirás escuchando.”...

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El Color de la Conciencia

Samantha miró por la ventana del jeep y pudo observar la cadena montañosa en todo su esplendor, con valles, caminos que circulaban las montañas y se perdían en la nada, bosques y lagos. No tenía mucha idea de dónde estaba, pero estaba convencida de que ese era el propósito.
Observó a su chofer y le preguntó cuánto faltaba para llegar a destino....

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Revelaciones: La Esencia

A mí me pasó lo mismo que a ustedes: nadie me dio un manual sobre cómo vivir, y terminé haciendo lo mejor que pude. Si miro hacia atrás, reconozco una serie de impulsos que dieron forma a quién soy hoy en día, cuya esencia es absolutamente diferente. Sí, sí, no es como dice la gente: “pero en esencia eres el mismo.”...

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Biografía de Sergio Cilla

Sergio Cilla

Sergio Cilla nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en 1962. Egresado del profesorado nacional, lleva casi toda su vida dedicado profesionalmente a la enseñanza de idiomas, básicamente inglés y español para extranjeros. Desde hace 30 años coordina grupos de trabajo para entrenamiento de adultos, focalizado básicamente en el ámbito profesional y de negocios. Su especialidad es la comunicación y habitualmente dicta talleres sobre reducción de acento y presentaciones orales.
El arte siempre estuvo presente en su vida y a los 40 años decidió cumplir los sueños que habían quedado pendientes: estudió música, baile y teatro, y fue parte de un grupo vocal durante 5 años, donde no sólo se desempeñaba como cantante, sino que colaboraba con el vestuario, la puesta en escena, y la dramatización de las presentaciones.
Pero las letras fueron una compañía permanente en su vida personal y laboral, dedicado a la traducción de todo tipo de textos tanto al español como al inglés.
Hoy en día, y desde su casamiento con el Dr. Martin Ponti, profesor de literatura latinoamericana, alterna su vida entre Buenos Aires y los Estados Unidos, coordinando cursos de idiomas, pero también volcando toda su pasión a la escritura. Sin nada que ocultar, está convencido que todavía hay muchos muros por derrumbar y varios velos por correr, y no hay mejor aliado que la ficción en estos casos.

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