El Color de la Conciencia: El Juego del Poder II ~ Sergio Cilla

No sabemos exactamente qué es lo que hay del otro lado del túnel. Sin embargo, con visualizar una pequeña luz, ya nos sentimos más seguros. Sergio comparte con nosotros la continuación de El Color de la Conciencia: El Juego del Poder. Aunque quizás estemos más seguros dentro del túnel…
El Color de la Conciencia, una novela cuya intención es reconocer y recordar que este mundo es todo nuestro, y que nosotros decidimos el color con el que queremos mirarlo.

(Si no leíste la primera parte, ve aquí primero: El Color de la Conciencia: El Juego del Poder)

El Color de la Conciencia: El Juego del Poder

Parte II

La noticia recorrió los portales de todo el mundo. La presidente había muerto. Los preparativos para el funeral comenzaron inmediatamente, en un clima tumultuoso y turbulento. Sus seguidores pedían una autopsia, pero el vicepresidente, que había tomado el poder inmediatamente, había garantizado todos los mecanismos para una investigación profunda. Mientras tanto, trató de darle al pueblo la oportunidad de que se despidieran de su líder como ella lo merecía, de que la lloraran, de que estuvieran ocupados con el lamento de la pérdida, al mismo tiempo que hacía pactos con el poder, y se elaboraba una reforma económica.


Nuevamente en el estudio de televisión

Alicia recibió un mensaje en su teléfono durante la tanda publicitaria: “Cállate y vete del estudio ahora mismo. Tu libro no sale”. Comenzó a sentirse muy mal y a ponerse pálida. Miró a su alrededor y pudo ver mucha gente yendo y viniendo, ocupada en los trajines de la producción de un programa en vivo. Le preguntó a Celeste, la entrevistadora, si tenía tiempo de ir un segundo al baño. Le dijo que sí, y esos dos minutos le sirvieron para recomponerse, para pensar en Ángela, en Samantha, y en el color de sus conciencias.

-Antes de ir a la pausa nos prometiste develar detalles interesantes de qué pasó con Ángela. Estamos todos muy ansiosos acá en el estudio, y la audiencia no deja de crecer -afirmó la conductora del programa.
-Los seguidores de Ángela habían confiado en ella, y en todos los que estaban a su alrededor, porque habían sido elegidos por su líder -comenzó a relatar Alicia, de forma muy lenta y serena, pensando muy bien cada palabra que utilizaba-. Sin embargo, no es así como funciona el poder, y todos terminaron siendo títeres, serviles y corrompibles, dispuestos a jugar el juego del poder.

Se escuchó un silencio muy profundo en el estudio, el sonido típico del asombro y de aquellos que quieren llegar hasta el final del cuento.

-Ángela había llegado a ser presidente por convicción, y con la idea ferviente de generar un cambio -continuó Alicia, ahora recobrando su seguridad en el relato-. Y como todos los grandes ideólogos en la historia, murió en el intento. Alguien dijo alguna vez: “el poder te mata”. Y en ese proceso de querer luchar en el poder contra el poder, uno termina atrapado y muerto, ya sea porque el verdadero poder lo quiere fuera del juego y lo mata, o porque la salud de los idealistas no está preparada para este juego.
- ¿Tú estás insinuando que Ángela no murió de causas naturales? -preguntó Celeste con mucho asombro.
-Ángela logró formar un partido, que originalmente era Anti-M, en oposición a la masa, que era guiada por un líder corrupto… -hizo una pausa para elaborar la recepción de la palabra corrupto, en referencia al presidente anterior, el político más poderoso de la región, pero el silencio y la atención continuaban. Alicia tenía a la audiencia cautivada.
-Pero en el transcurso y para poder conseguir votantes, las promesas se fueron armando, y mucha parte de la clase media encontró en el discurso de Ángela la posibilidad de salir de la crisis económica, de recuperar el poder adquisitivo del salario. Y Ángela logró los votos y el poder. Pero cuando uno llega al que uno cree es el punto más alto de poder, se da cuenta que en realidad ahora tiene que ser obediente. Por un lado, obediente al pueblo, y por otro lado al verdadero poder, que nunca es visible, y está siempre oculto.
- ¿A qué poder te refieres, exactamente? -Celeste preguntaba, pero Alicia continuaba con su discurso como si temiera ser interrumpida.
-En su afán demagógico de ser querida, y como consecuencia de la embriaguez que genera el poder -Alicia comenzó a poner más fuerza en su discurso y a aumentar la velocidad para no ser interrumpida-, Ángela había intentado oponerse al poder hegemónico, y a las castas que siempre marcaron los destinos del poder en este país. Y ese precio se paga con la vida propia y la de su familia.
-Como todos sabemos -agregó-, su madre y su padre murieron durante su mandato. Ambos por causas naturales -y agregó una pausa, como para mostrar la idea de la sospecha.
-Sin embargo, se sabe que Ángela recibió amenazas claras y contundentes -Alicia continuaba cada vez aumentando más el volumen y la velocidad de su relato-, y siguió gobernando bajo el fantasma permanente de que sus decisiones habían matado a sus padres.

Repentinamente, la luz del estudio bajó, y la conductora le hizo señas que estaban fuera del aire. Se generó un alboroto, y de la producción dijeron que había sido un corte en la señal.

-Creo que esto fue ya más que suficiente -les dijo un ejecutivo de la producción que se acercó y les habló a Celeste y a Alicia en voz muy baja-, obtuvimos la nota que queríamos con muchísima audiencia, y seguramente tu libro se va a vender muy bien. Al retomar la transmisión, Celeste despedirá a la invitada y continuamos con el programa.

Celeste y Alicia se miraron con complicidad. Ambas entendían las reglas del juego del poder, pero también sabían que la opción de elegir estaba latente todo el tiempo.

Le hicieron una señal a Celeste de que volvían al aire, y arremetió con una pregunta inesperada.

-Y, ¿qué pasó con Samantha? ¿Qué sabes de ella? -preguntó Celeste, observando a Alicia con una sonrisa de complicidad.
-Samantha lloró y lloró cuando escuchó la noticia de la muerte de su amiga, y se sintió totalmente responsable. Pero cada una había elegido su camino, y Samantha seguía en el suyo, con una familia formada, un esposo y dos hijos, y un cambio completo de identidad. Se había sometido a cirugías, y se veía completamente diferente. Su historia también había cambiado, y su pasado se había olvidado, hasta que se cruzó con un colega en una convención, y se enteró de lo que estaba pasando con Ángela.
-Perdón, pero… ¿qué dices? ¿Samantha sigue viva? -inquirió la entrevistadora, fingiendo un desconcierto total.
-El famoso accidente de avión en el Océano Índico fue toda una mentira -continuó Alicia, con mucha euforia, sintiéndose que ella también era capaz de enfrentarse al poder-. Los integrantes de ese vuelo eran demasiado valiosos para ser desperdiciados en un accidente. Se los distribuyó en tres países diferentes del norte de Europa, se les dio una nueva identidad, y un entrenamiento eficaz. Los más débiles, aquellos que mostraban la mínima posibilidad de flaquear ante cualquier circunstancia eran eliminados. Pero Samantha se había enamorado profundamente de un hombre durante el proceso, y eso era garantía de estabilidad y permanencia. Al formar una pareja y tener hijos, todo era más fácil. Samantha ahora tenía un motivo para aceptar su nueva identidad, y si en alguna ocasión llegaba a dudar, sus hijos serían la mejor forma de amenazarla.
- ¿Cómo pudo pasar algo así? -preguntó Celeste, apurando a la invitada, ya que le hacían señas desde la producción que la señal se cortaba.
-Porque Samantha pudo ver el color de las conciencias, pero también vio desde adentro cómo es el juego del poder, y cómo funcionan las masas. Triste pero real,

Samantha entendió cómo era el juego de la vida en este planeta, finalmente.

Se cortó la transmisión, y Alicia nunca llegó a despedirse de Celeste. Durante el apagón en el estudio fue tomada de ambos brazos, y desapareció en la oscuridad.

Fin

Sergio Cilla


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