Revelaciones: El Tren Siempre Vuelve a Pasar ~ Sergio Cilla

Revelaciones es una serie de relatos donde Sergio Cilla se coloca en su propia carne y convoca momentos de su vida pasada y actual, para revelar algo que, a veces, nos pasa a todos.

El Tren Siempre Vuelve a Pasar

A veces nos enseñan a que tenemos que elegir el mejor camino. Sin embargo, yo creo que elegimos el camino que estamos preparados para enfrentar en ese momento. O mejor dicho, nos subimos al tren cuando estamos listos a emprender ese viaje.

Era muy joven y estaba sentado en esos trenes antiguos, todos de madera, que tenían una especie de espacio entre vagones para poder bajar. Había tomado el asiento más cercano a la puerta, enfrentando a todo el vagón. El tren paró en una estación y un muchacho muy lindo, de mi misma edad, entró por la puerta del otro extremo del vagón, se sentó y comenzó a mirarme fijamente. Me dio mucha vergüenza y bajé la mirada inmediatamente. Pero la curiosidad era mucha y volví a mirarlo. Me sonreía, y esa sonrisa me invitaba a acompañarlo. La situación me resultaba intrigante y la estaba disfrutando, a pesar de la sensación de poca valentía que tenía como para continuarla.

A pocos instantes antes de llegar a la próxima estación, el joven se paró, se acercó a la puerta, y desde ese lugar donde nadie podía verlo, me hizo un gesto invitándome a bajar del tren. Sentía muchas ganas de seguir con ese juego. Me gustaba él, y me gustaba la idea de ser seducido, pero tuve mucho miedo. Y cuando el tren se detuvo y me volvió a mirar, y puso sus manos como rogándome que bajara, miré hacia otro lado, y elegí seguir el juego de la vida que inconscientemente me había propuesto.

Ese tren volvió a pasar muchas veces en mi vida, y sólo pude tomarlo cuando pude armarme del equipaje necesario para hacerlo. Cada vez que la vida me enfrentaba a esos momentos, yo optaba por continuar el mandato propuesto.

Y un día volvió a pasar, y a pesar de todo el miedo que tenía, pude sentir que estaba preparado y que era el momento. Y ese viaje se convirtió no sólo en una aventura de vida, sino que también me devolvió la confianza y la seguridad.

No obstante, el enfrentarse a quién uno realmente es conlleva la difícil misión de reconocer el pasado cómo realmente era, ya que cuando uno construye una realidad para poder sobrevivir en la jungla de la vida, también se agrega un pasado que a veces es ligeramente diferente.

Y ese pasado había sido duro. En ese pasado convivían muchas escenas de bullying, muchos momentos de dolor al ser llamado maricón, y muchas otras palabras. Ese pasado se remitía a la soledad como la mejor compañera, porque el mundo esperaba algo de mí que yo no era, y yo sólo podía ser yo mismo cuando estaba solo.

Un niño lastimado al reconocer su pubertad, y al sentir que el mundo esperaba definiciones de él. Un adolescente herido, que se enfrentaba a todo mintiendo, simulando ser alguien más, para no ser golpeado física y moralmente. Un joven que se armó de una heterosexualidad que la sociedad le exigió, y que él no estaba listo para desafiar.

De esa manera, encontré la aceptación de los otros. Y, a pesar de que era tan evidente, cada uno ve lo que quiere ver, o lo que está preparado para aceptar.

El rechazo fue cuantioso, la humillación fue una constante, y la vergüenza de sentirme diferente me llevó a disfrazarme de otro.

Sergio Cilla en escena bajo la dirección de Magaly Ávila / Sergio Cilla performing under the direction of Magaly AvilaY un día vi que el tren se acercaba, y corrí y me colgué de la puerta sin pensarlo, sintiendo que el aire traía una vida nueva. Y pude mirar a cada uno a los ojos y decirle: “sí, soy maricón, siempre lo fui… era verdad, y no tengo nada que perdonarte, porque vos podías verlo, pero yo no”.

Ese tren me llevó a dejarme crecer el pelo y llevarlo bien largo. Mi mamá me seguía diciendo que estaba desprolijo, pero a mí ya no me importaba. Ahora era yo mismo. Ese tren también me invitó a cantar, a bailar, a actuar, a escribir, a conectarme conmigo mismo. Y no perdí un solo segundo.

Nunca más volví a sentirme discriminado, porque yo no me discrimino más. Ahora soy lo que soy, y desde que decidí subirme al tren, encontré una vida maravillosa, donde todo es cómo es.

Sergio Cilla


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