Aspirinas -Parte 7 ~ Mónica Gómez

El amigo de Carla la contacta con un abogado de la zona. Carlo había planeado una mañana de snorkeling junto con ella pero al levantarse, la encuentra descompuesta en el baño.

Si no leíste la primera parte, comienza aquí: Aspirinas – Parte 1

Aspirinas - Parte 7

-Mi amor, ¿qué te pasó? –preguntó preocupado-. Se la veía terrible.
-No sé, para mí que es todo el alcohol que me hacés tomar –intentó bromear-. No puedo ni moverme. ¿Me ayudás a volver a la cama?
-Sí, claro. Voy a avisar que no vamos a la excursión.
-No, mi amor... andá vos si querés.
-De ningún modo. Me quedo con vos.
-¿Para qué? Si lo más seguro es que duerma toda la mañana. Vos estabas esperando esto con ganas. Andá, disfrutá y organizá para otro día así puedo ir yo también.
-¿Te parece? –dijo genuinamente preocupado.
-Sí, mi amor –contestó dulcemente-. Sólo necesito dormir.
-Bueno, si es así... cualquier cosa llamame, ¿sí?
-Sí, si, quedate tranquilo.

Eran las ocho y media cuando Carlo salió de la habitación. Tomó un café abajo y se dirigió al muelle. La barca estaba puntualmente atracada y partió en torno a las nueve. Amaba hacer snorkeling. En realidad, de chico hubiera querido ser buzo pero nunca tuvo la posibilidad. Ahora quizás pudiera hacerlo, rió para sus adentros. En un par de días podría hacer lo que quisiera. Se dispuso a disfrutar de su mañana. Le hubiera gustado ir con Carla pero ya habría tantas oportunidades.

Cuando volvió, a eso del mediodía, divisó a Carla en el muelle esperándolo. ¡Qué suerte que estaba bien! En un momento había intentado llamarla pero no tenía campo y después, la verdad, se olvidó. Había pasado una mañana estupenda y el instructor le había dado detalles de los cursos de buceo. Todos sus sueños estaban próximos a realizarse! Atravesó el muelle a las zancadas y envolvió a Carla en un abrazo.

-Hola, princesa, qué bien se te ve, ¿descansaste?
-Sí, mi amor. Era como te decía, me hacía falta dormir nomás. ¿Cómo te fue?
-Ah, maravilloso. Arreglé para hacerlo otra vez el jueves. Mañana miércoles tengo esa reunión por la tarde.
-Sí, me acuerdo.
-Entonces el jueves vamos todo el día, nos llevaron a un islote de ensueño donde podemos pasar el día. ¡Cómo te extrañé! –la llenó de besos-. ¿Vamos a almorzar?
-Yo sabía que ibas a volver hambriento –rió ella-, por eso pedí el almuerzo a la habitación. Así comemos tranquilos.
-¡Perfecto, que idea buenísima!

Caminaron abrazados hasta el hall del hotel, siguieron besándose mientras esperaban el ascensor y lo tomaron junto con unos nenes rubios que hablaban en inglés. Cuando bajaron, Carla tenía ya en la mano la tarjeta magnética para abrir la puerta. En el pasillo lo volvio a abrazar y besar, mientras lo miraba profundamente a los ojos.

-Guau, qué bien te repusiste, princesa –bromeó él dándole una palmada en la cola, sin un mínimo de sospecha de lo que lo esperaba.

Continúa con la parte final de este emocionante relato: Aspirinas - parte 8
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Mónica Gómez

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